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La revetlla de Sant Joan, con coca, cava y cartas

Coca alargada con fruta confitada y piñones sobre una tabla de madera, de noche, con dos copas de cava, guirnaldas de luces y una hoguera al fondo

La víspera de Sant Joan, Barcelona huele a pólvora desde media tarde. Los petardos empiezan antes de cenar, las hogueras se encienden en plazas y playas y en muchas mesas aparece, entre la coca y el cava, una baraja.

Sant Joan es en Cataluña la noche de fiesta por excelencia, y el día siguiente, el 24, es festivo. Se celebra la víspera porque el santo y el solsticio de verano caen juntos, y desde siempre la noche más corta del año ha pedido fuego para alargarla.

La llama que baja del Canigó

Una de las costumbres más bonitas es la de la Flama del Canigó. Se enciende un fuego en lo alto del Canigó, la montaña de la Cataluña francesa, y desde ahí se reparte por pueblos y ciudades hasta llegar a las hogueras de la noche del 23. La tradición viene de mediados del siglo XX, y en muchos sitios la llegada de la llama marca el momento de encender la foguera.

Esa imagen de un fuego que viaja y se reparte tiene mucho de ritual compartido, y a quien le gusta el tarot le sugiere enseguida una carta. En el Seis de Bastos de la Rider-Waite un jinete entra coronado de laurel y la gente camina a su lado con las varas en alto. Parece una comitiva que trae algo a la ciudad.

La coca y la mesa

La coca de Sant Joan es larga y plana, con crema o con fruta confitada y piñones por encima. Se compra en la pastelería ese mismo día o el anterior, y se comparte con cava en terrazas, azoteas, jardines o en la arena de la Barceloneta.

Es en esa sobremesa larga, con los petardos de fondo, cuando alguien saca la baraja. No hace falta ser experto. Basta con que una persona sepa algo de las cartas y que las demás tengan ganas de jugar.

Una tirada para la verbena

Funciona bien una tirada muy corta, de una carta por persona. Cada uno piensa en lo que quiere para el verano y saca una. Quien sabe un poco cuenta qué significa; los demás dicen qué les sugiere el dibujo. Muchas veces lo segundo da más conversación que lo primero.

Hay quien junta la tirada con otro rito de la noche: escribir en un papel lo que se quiere dejar atrás y echarlo al fuego. La carta ayuda a encontrar la palabra.

Las hierbas de Sant Joan

Según la tradición, las plantas recogidas esa noche, o la mañana del 24 con el rocío, tienen virtudes especiales. Se cogían hipérico, romero, ruda o hinojo, se ataban en ramillete y se guardaban en casa. Hoy es más una costumbre de pueblo que de ciudad, pero en Barcelona todavía hay quien vuelve de la revetlla con un manojo en la mano.

Cuidado con el fuego y con las cartas

Petardos y cartón no se llevan bien. Si vais a sacar la baraja, que sea lejos de donde se tiran petardos y nunca cerca de la foguera. Y guardadla antes de que la fiesta suba de tono: una baraja mojada de cava no se recupera.

Lo que salga en la mesa esa noche es un juego. Mañana es festivo y hay tiempo para pensarlo con calma. Si os ha picado la curiosidad y queréis leer más, empezad por cómo buscar libros y barajas en Barcelona.

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